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Artículos de prensa

"Los dos Gobiernos"

Cristián Gazmuri*

Padre e hijo han gobernado Chile y una comparación entre ambas administraciones surge naturalmente, pero no es sencilla y, visto el grado de parentesco entre ambos, siempre se corre el riesgo de ser odioso. Sin embargo, tampoco puede evitarse.

Lo primero que parece obvio es que ambos gobiernos comenzaron en medio de un  gran entusiasmo y fuerte apoyo popular y ambos han terminado en condiciones difíciles.

Sin embargo han sido regímenes muy diferentes. El Chile de 1970 era una nación hiperpolitizada; el de 1999 se caracteriza por el profundo desinterés político. ¿Esto es algo bueno o malo? Depende en el grado en que se dé. La hiperpolitización trajo graves problemas, bien lo sabemos. Pero la indiferencia política también los trae, ya lo veremos.

En cuanto a la obra concreta realizada, las diferencias también son profundas. El de Eduardo Frei Montalva fue un gobierno de cambios estructurales, los que tocaron los ámbitos político, económico, social y cultural. El presente régimen ha sido de continuidad en todos ellos. Continuidad por voluntad del gobierno y continuidad en contra de su voluntad. Vamos por parte.

Continuidad político-institucional. De las pocas reformas sustanciales que ha intentado esta administración en este nivel, casi ninguna ha llegado a materializarse. Los enclaves autoritarios subsisten, la importancia de los poderes fácticos también, la democracia plena no se ha conseguido. Todo esto es en buena medida responsabilidad de la oposición y de los “amarres” que dejó el gobierno militar, pero de hecho también refleja una falta de capacidad política del Ejecutivo para negociar exitosamente cambios político estructurales que la mayoría del país desea.

Tampoco ha existido mucho cambio en lo social durante estos últimos años, lo que resulta particularmente notorio en el caso de la distribución del ingreso. Si los pobres son cada vez menos en número –y lo son efectivamente- es fundamentalmente porque la torta a repartir es más grande, aunque también han incidido en esto programas fruto de una inversión social creciente.

En lo cultural también tenemos en el presente un panorama de permanencia de una cultura conservadora y materialista, consolidada durante el gobierno militar, la que constituye una de las peores combinaciones que pueden darse en este plano. Los esfuerzos del régimen de la Consertación por realizar algunos cambios culturales (como acabar con la censura) no han tenido resultados.

Finalmente, resulta evidente que se han mantenido las políticas económicas. El liberalismo pragmático que viene de la mitad de la década de 1980 está cada día más consolidado. Esto ciertamente responde a una voluntad del gobierno y constituye uno de sus éxitos. Falta, sin embargo, en muchos casos, que las buenas cifras se conviertan en mejoras concretas en la calidad de vida de los chilenos.

* Cristián Gazmuri es profesor del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

** Artículo publicado en el diario La Tercera el 26/05/1999.



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